Un aroma delicioso

Un aroma delicioso llenó el aire a través de la puerta cuando Anabel entró en la casa. Ella inhaló profundamente, preguntándose por un minuto y era así. «¡Ya sé! ¡Es tarta de manzana! Tal vez mamá me dejará tener un pedazo antes de la cena». Su estómago rugió cuando la niña entró en la cocina. No estaba su mamá. Tampoco había torta de manzana.

Anabel encontró a su madre en la sala.

—Estaba leyendo un correo que me envió tu maestra —dijo su mamá con una sonrisa—. Supongo que te agradará escuchar lo que ella me dijo.

La madre encendió la computadora y leyó el correo electrónico en voz alta:

—Es todo un deleite tener a Anabel como una de mis estudiantes. Ella a menudo sacrifica su tiempo libre para ayudar a sus compañeros. También se hizo amiga de la nueva niña de Indonesia. Ella es como el aire fresco en nuestra clase. Por cierto, ella me invitó a visitar su iglesia uno de estos días. Eso me gustaría mucho.

El correo era de la señora Hernández, la maestra de Anabel en la escuela.

La madre sonrió y abrazó fuertemente a su hija:

—¡Estoy tan orgullosa de ti, hija!

La niña se veía contenta.

—Oye, ¿dónde está la tarta de manzana? —preguntó—. Sé que hiciste una. Puedo olerla. ¿Puedo comer un pedacito?

Mamá arrugó la ceja. ¿Tarta de manzana? No hice tarta… oh, es la vela —ella apuntó a la vela encendida sobre la mesa—. Es una vela de tarta de manzana con canela.

—Oh —Anabel estaba decepcionada—. Me hizo tener ganas de tarta de manzana.

Mamá sonrió.

—¿Sabes una cosa? Creo que tu vida es como esa vela. Te hizo tener ganas de tarta de manzana porque huele tan bien, y creo que tus acciones y actitud en la escuela hicieron que tu maestra tuviera ganas de lo que tienes. Creo que por eso ella quiere venir a la iglesia.

—¿Le hice tener ganas de ir a la iglesia? —preguntó Anabel, confundida.

—No de ir a la iglesia exactamente, sino de conocer a Jesús —aseguró mamá—. Tu maestra no se da cuenta de que, en realidad, tiene ganas de tener una relación con Jesús, pero ella ve algo en tu vida que le atrae. Cero que verte a ti demostrar el amor de Jesús en la forma en que tratas a los demás está haciendo que ella quiera lo mejor: Jesús —mamá tomó las llaves—. Vamos, hija. Esa vela también me está haciendo tener ganas de tarta de manzana, ¡así que vayamos corriendo a la tienda para traer uno!

Barbara J. Westberg

HAZ QUE OTROS TENGAN GANAS DE JESÚS

 VERSÍCULO CLAVE: 2 Corintios 2:15

PORQUE FRAGANTE AROMA DE CRISTO SOMOS PARA DIOS ENTRE LOS QUE SE SALVAN Y ENTRE LOS QUE SE PIERDEN.

¿Tus acciones y actitud hacen que otras personas quieran estar cerca de ti? ¿El ver cómo tratas a otros hace que la gente quiera conocer más acerca de Jesús? Cuando demuestras a otros el amor, la bondad, la paciencia y el servicio, ellos tienen una probadita de quién es Jesús y cómo es conocerlo. Cuando las personas interactúen contigo, ojalá tengan hambre de lo que tú tienes: hambre por conocer a Jesús.

Clave de Hoy
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