Bicis y jactancia

—¡Oye, Joel! —gritó Miqueas desde el otro lado del estacionamiento de la escuela.

—¿Qué pasó? —preguntó Joel mientras ambos empezaban a caminar juntos hacia el edificio de la escuela.

—Me preguntaba si quisieras venir a mi casa después de la escuela —le dijo Miqueas—. Me dieron una nueva bicicleta por mi cumpleaños, entonces, si quieres, puedes traer la tuya.

—Claro, ahí estaré —aseguró Joel—. Mi papá me compró la bici de una niña, ¡así que tuvimos que pintar encima de las flores! Trabajamos mucho en ella.

Después de la escuela, los niños fueron a la casa de Joel y él sacó su bici. Después fueron a la casa de Miqueas.

—Te presento: ¡la bicicleta más rápido que el mundo ha conocido! —anunció Miqueas con una actitud presumida. Él miró la bicicleta de su amigo y rio—. Eh… todavía puedo ver las flores que tapaste con pintura —comentó—. Mi bici es nueva y apuesto a que es más rápida que la tuya.

Joel bajó la mirada mientras se ponía su casco, y se veía ofendido.

En ese momento, la mamá de Miqueas salió de la casa.

—Miqueas —le dijo—. Me gustaría hablar contigo por un minuto. Por favor, entra en la casa.

—¡Espérame un rato, Joel! —le pidió Miqueas mientras corría rápidamente hacia su casa. Él se sentó en el sillón, junto a su mamá—. ¿Qué pasó? —preguntó.

—¿Cómo crees que estabas tratando a Joel hace un rato? —le preguntó la madre a su hijo. Miqueas no respondió—. Estabas presumiendo, ¿verdad?

—Lo siento, mamá —contestó Miqueas—. También le pediré disculpas a Joel, pero… pensé que dijiste que podíamos jactarnos de…

La voz de Miqueas se apagó y su madre rio.

—Podemos jactarnos de Dios. Eso es muy diferente a lo que estabas haciendo. Dios nos dice que no presumamos de nosotros mismos porque todo lo que tenemos viene del Señor. Pero jactarnos de Dios y de todas las cosas maravillosas que Él ha hecho por nosotros nos ayuda cuando compartimos Su amor con los demás. ¿Cuáles son algunas de las cosas que Dios ha hecho, de las que podemos jactarnos?

—Bueno —respondió Miqueas—. Podemos jactarnos de Dios porque Él es bueno y fiel, y porque envió a Su Hijo, Jesús, a morir por nosotros.

—Muy bien —declaró mamá—. ¿Qué te parece si vas a disculparte con Joel y le haces un cumplido de su bici?

—Sí —afirmó Miqueas—. ¡Y no más jactancia!

Emmaline Craymer

JÁCTATE DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: Salmo 34:2 (NTV)

SOLO EN EL SEÑOR ME JACTARÉ; QUE TODOS LOS INDEFENSOS COBREN ÁNIMO.

¿Alguna vez te has jactado por algo que tienes o que puedes hacer? Probablemente lo hayas hecho, incluso sin que te dieras cuenta. Si otras personas se han jactado en frente de ti, sabes cuánto duele. Cuando te pones a ti mismo por encima de los demás, les haces daño. Pero, cuando te jactas de Dios y de las cosas maravillosas que Él ha hecho por todos nosotros, lo alabas y reflejas Su amor y bontad a los demás.

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