Después de Copito de Nieve

Bigotes, el gato de Luis, daba brincos en el aire y daba manotazos al cordón que el niño balanceaba de un lado al otro.

—No me importa qué tan buena gente sea Telmo, nadie podrá tomar el lugar de mi papá —le dijo Luis a su tío Servando—. No quiero un padrastro —él suspiró. Su padre había muerto unos años atrás y ahora su mamá se iba a volver a casar.

—Telmo no está tratando de tomar el lugar de tu papá, Luis —aseguró el tío Servando—. Él es un buen hombre que ama a tu mamá, y quiere también estar presente para ti.

—No me importa —declaró Luis—. No es mi papá, así que será mejor que trate de hacer que me caiga bien.

Cuando Bigotes se cansó del cordón, el gato saltó al regazo de Luis y ronroneó. El niño sonrió y acarició la cabeza del gatito.

—¿Hace cuánto tiempo perdiste tu primer gato? —le preguntó el tío Servando.

—¿Copito de Nieve? Hace algunos meses —respondió Luis con tristeza.

—Eso creí, así que me sorprendí en verdad al ver que tratas a Bigotes de ese modo —comentó el tío Servando—. Eres tan bueno con él como lo fuiste con Copito de Nieve.

Luis frunció el ceño.

—¿Y? ¿Qué tiene eso de malo?

—¿No extrañas a Copito de Nieve? —preguntó el tío Servando.

—Por supuesto que sí —contestó Luis—. Pero Copito de Nieve ya no está y ahora tengo a Bigotes. Es un gato diferente, pero es especial a su manera, y estoy feliz de tenerlo.

El tío Servando asintió.

—Lo entiendo y creo que esta situación se parece un poco a lo que está pasando entre tú y Telmo. No creo que Telmo esté tratando de ser igual que tu papá. Él sabe que amabas a tu papá y nunca trataría de tomar su lugar. Pero, si le das una oportunidad, creo que te alegrará tenerlo como parte de tu familia. Más que eso, como él conoce a Jesús, ya es parte de tu familia cristiana. Dios pone a otros cristianos en nuestras vidas porque nos ama y quiere que nos demostremos Su amor unos a otros. Estoy seguro de que Telmo hará eso por ti y por tu mamá, y pues demostrarle a Telmo el amor de Dios a cambio, dándole una oportunidad y respetándolo como tu padrastro.

Luis miró al gatito que ronroneaba en su regalo.

—Está bien, tío Servando —afirmó—. Supongo que sí puedo hacer eso.

Susan Arcand

RESPETA A TU PADRASTRO O MADRASTRA

VERSÍCULO CLAVE: 1 Pedro 3:8

EN CONCLUSIÓN, SEAN TODOS DE UN MISMO SENTIR, COMPASIVOS, FRATERNALES, MISERICORDIOSOS, Y DE ESPÍRITU HUMILDE.

¿Tienes un padrastro o una madrastra? La mayoría de los padrastros o madrastras se esfuerzan mucho por tratar de llenar una posición difícil. Saben que nunca podrán reparar a tu mamá o a tu papá, pero sí pueden ser una presencia maravillosa y ayudarte en tu vida, especialmente si conoce a Jesús. Recuera que Jesús está contigo en todos los cambios que afrontes en la vida, y confía en que Él te ayudará a demostrar Su amor a tu madrastra o padrastro.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *