Todas las cosas
Cati apretó la arena entre los dedos de sus pies mientras observaba a una madre joven que daba vueltas con su hijita y después la lanzaba en el agua. La pequeñita rio y pidió más.
Cati miró a su mamá y recordó cuando ella era lo suficientemente fuerte y saludable para hacerle lo mismo. Ahora, si su madre quería entrar en el agua en la playa, tenía que gatear por la arena hasta llegar a la orilla. Caminar era demasiado doloroso la mayoría de los días.
Mamá dio unos golpecitos en la sábana y Cati se acurrucó junto a ella.
—Mamá, ¿por qué tienes esta enfermedad tan horrible? ¿Por qué los médicos no pueden ayudarte? He estado orando todos los días, ¡pero parece que Dios no está escuchando!
La madre acarició el cabello sedoso de su hija.
—No lo sé, corazón, pero estoy tan agradecida porque estás orando por mí. ¡No te des por vencida! ¿Recuerdas lo que leímos esta mañana en Romanos, sobre cómo Dios siempre está con nosotros y usa todo en nuestras vidas para el bien?
—Lo recuerdo —contestó Cati—. ¡Es que todo es tan malo!
La madre sintió con tristeza.
—Sí, es malo. Pero debemos seguir confiando en que Dios está obrando en medio de todo esto que es malo y sacará algo bueno de eso.
—¡Mamá! —exclamó Cati—. Esto me hace acuerdo de la historia de José. Él fue arrojado en una cisterna por sus hermanos, vendido como esclavo y echado en la cárcel por algo que no hizo. Pero Dios usó esas cosas malas para poner a José como segundo al mando en Egipto. ¡Cuando hubo una hambruna muy fuerte, José pudo salvar a la vida de muchas personas!
Mamá asintió.
—José confió en Dios, a pesar de que no entendía por qué Dios permitió que le pasaran todas esas cosas. No sabemos por qué Él permitió que yo tenga esta enfermedad, pero quizá, al igual que con las dificultades de José, esto servirá para salvar las vidas de las personas, apuntándolas a Jesús. Él hizo el mayor bien al sufrir y morir en una cruz para salvarnos, y podemos confiar en que Él también usará todo en nuestras vidas para lo bueno.
Cati miró a su madre.
—Trataré de recordarnos a ambas que debemos seguir confiando en Jesús.
Mamá sonrió.
—Estaré agradecida por ello. Y hay una cosa más por la que debemos estar agradecidas: estamos en la plaza, ¡no en una celda maloliente!
Savannah Coleman
CONFÍA EN DIOS EN LOS TIEMPOS DIFÍCILES
VERSÍCULO CLAVE: Romanos 8:28
Y SABEMOS QUE PARA LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS COOPERAN PARA BIEN.
¿Alguna vez te has preguntado por qué Dios permite que las personas que amas tengan enfermedades o dolor? Este mundo en el que vivimos está lleno de dolor y tristeza, pero no estamos solos. Jesús sabe lo que se siente pasar por el dolor y el sufrimiento, y promete que estará con nosotros en todo lo que enfrentemos para usarlo para bien. El Señor murió y resucitó para que podamos tener un futuro sin dolor, enfermedad y muerte. Podemos confiar en Él.

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