Bañando al perro
Mili resopló mientras ayudaba a su tía a levantar el pesado perro para meterlo en la bañera. Titán era un gigante y para levantarlo, ella y su tía Julia tenían que unir esfuerzos.
Mili abrió el grifo para que saliera agua por la ducha de mano, mientras su tía mezclaba los jabones. La tía Julia era peluquera canina y Mili llevaba algunas veces al año a su enorme perro de pelo largo donde su tía Julia para un buen baño y una cepillada.
—Hoy está más sucio que nunca —le advirtió Mili a su tía—. A él le encanta revolcarse en el lodo.
Su tía sonrió mientras aplicaba una cantidad generosa de champú al largo pelaje del perro.
—Veo que también tenemos muchas marañas por desenredar —comentó mientras pasaba sus dedos por las bolas de pelo alrededor de las orejas, cuello y panza de Titán—. Hoy nos espera un día de mucho trabajo.
Las dos trabajaron en silencio por un rato, frotando la piel del perro y enjuagando su denso pelaje. Después lo envolvieron en una toalla grande, lo llevaron a la mesa de la peluquería y siguieron trabajando. La tía Julia sostenía la secadora de cabello mientras Mili luchaba con el cepillo para perros.
Cuando la tía Julia terminó, el pelaje de Titán se veía más esponjoso.
—Siempre me ha encantado trabajar con los perros grandes, peludos y con las lanas enredadas —señaló.
Mili la miró sorprendida.
—¿De veras? Pero ¿no tienes que esforzarte más para hacerles su peluquería?
La tía Julia asintió.
—Oh, sí, pero eso es lo más divertido. Esos perros tienen las transformaciones más extraordinarias. Y siempre son los que me hacen pensar en el Señor.
Mili arrugó las cejas.
—¿Qué? ¿Cómo es que los perros greñudos te hacen pensar en el Señor?
La tía Julia tomó otro cepillo y ayudó a Mili a trabajar en las marañas.
—Cuando estoy limpiando y arreglando un perro sucio y con el pelaje enredado, recuerdo lo que Jesús hace por mí. Debido a que Él murió por mis pecados en la cruz, ahora soy limpia y fui declarada justa, lo que significa que soy impecable ante los ojos de Dios. Y día a día, Él también me lava, me limpia y me transforma para que me parezca más a Jesús.
Mili sonrió.
—Y esa es una transformación mucho más grande que la que le estamos dando a Titán.
La tía julia asintió.
—Tienes toda la razón.
Emily Tenter
JESÚS NOS TRANSFORMA
VERSÍCULO CLAVE: Hebreos 10:14
PORQUE POR UNA OFRENDA ÉL HA HECHO PERFECTOS PARA SIEMPRE A LOS QUE SON SANTIFICADOS.
¿Jesús te ha lavado y limpiado? Si has confiado en Él como tu Salvador, el Señor ha lavado tu pecado y te reconcilió con Dios. Y día a día, mientras Él perdona tus ofensas y te ayuda a amar a otros y a alejarte del pecado, Dios te está haciendo más como Jesús. ¡Es toda una transformación! Si todavía no has confiado en Jesús, puedes tener un corazón limpio y una nueva vida hoy mismo. (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

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