La ofrenda de Gaspar

Gaspar haló la manga de su madre en el pasillo de la iglesia.

—Necesito dinero para nuestra ofrenda.

—Está bien —respondió mamá, abriendo su cartera.

Gaspar tomó el dinero que ella le ofreció y salió corriendo a su clase.

—Me imagino que muchos de ustedes consiguen el dinero de su ofrenda de sus padres —dijo la señora Hidalgo después de recoger la ofrenda de la clase—. Tengo una sugerencia. Durante el próximo mes, ¿qué les parece si ponen solo su propio dinero en la ofrenda? Los misioneros lo usarán para construir una escuela. Estarán ofrendado su dinero al Señor para que esos niños puedan oír sobre Jesús.

A Gaspar no le gustó la idea de ofrendar su propio dinero.

—No veo cuál es la diferencia, si damos dinero nosotros mismos o si nuestros padres nos ayudan —comentó en el camino de regreso a casa, después de la iglesia.

—La diferencia es que no tendrás ningún gozo real por dar al Señor si la ofrenda no te costó nada —explicó su madre.

—Tal vez no, pero no recibo mucho dinero y tengo que ahorrar para una bici nueva.

—Dios no espera que demos lo que no tenemos —aseguró mamá—. No importa cuánto ofrendemos, aun si es poco, Dios puede usarlo para bendecir a otros de grandes maneras. Pero ofrendar todavía requiere sacrificio. Jesús sacrificó Su vida por nosotros y tenemos que ofrendar para Él en gratitud por todo lo que ha hecho por nosotros. Tal vez puedas ofrendar parte del dinero que ya ahorraste para una bicicleta nueva. Y, si quieres dar más, podrías encontrar la manera de ganar dinero extra. Ora por esto y pregúntale a Dios qué debes hacer.

Gaspar oró por eso y decidió dar una porción del dinero para su bicicleta a los misioneros. Después, durante las siguientes semanas, se sorprendió de cuántos trabajos extra pudo conseguir. El niño cortó el pasto para sus vecinos y limpió el sótano de su abuela. En realidad, disfrutó mucho al ganar dinero para la ofrenda misionera.

—Cuando estoy trabajando por un dinero extra, finjo que soy un misionero y que estoy trabajando para que la gente pueda oír sobre Jesús —le dijo Gaspar a su madre un día.

—¿Finges? —mamá sonrió—. No estás fingiendo, hijo. Aunque no estés en un lugar lejano, ¡Dios está usando tu trabajo para ayudar a que más personas conozcas a Jesús!

Bernard Palmer

OFRENDA PARA DIOS

VERSÍCULO CLAVE: 2 Samuel 24:24

NO OFRECERÉ AL SEÑOR MI DIOS HOLOCAUSTO QUE NO ME CUESTE NADA.

¿De verdad ofrendas para Dios o solo das lo que otros ofrendan por ti? Recuerda que ofrendar siempre cuesta algo. Cuando Dios nos dio a Su Hijo, le costó a Jesús Su vida. Pídele a Dios que te muestre cómo puedes ofrendar para Él. Tal vez sea dando tu propio dinero o donando tus cosas o tu tiempo para demostrar a otros Su amor. Sea lo que sea, ofrenda en gratitud por todo lo que el Señor ha hecho por ti.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *