El equilibrio perfecto
—El espectáculo del circo estuvo genial, ¿no crees, papá? —los ojos de Braulio estaban bien abiertos por la emoción mientras caminaba al automóvil junto con su padre—. ¡Especialmente el acto de la cuerda floja! Ese me encantó.
Papá sonrió.
—Eso fue muy emocionante, pero me asusté un poco cuando ese hombre estaba subido en los hombros del otro.
—¡Ajá! —afirmó Braulio—. Me sorprendió que no se hayan hecho daño cuando el que cargaba al otro perdió el equilibrio y ambos cayeron. ¡Menos mal que había una red para atraparlos!
—Sí —dijo su padre mientras encendía el automóvil—. Sin la red, eso pudo haber sido una verdadera tragedia.
Braulio asintió.
—Esos hombres son muy valientes, sin duda. Yo no quisiera estar sobre los hombros de nadie a esa altura. De hecho, creo que jamás subiría a una cuerda floja.
Papá rio.
—Bueno, me alegra oírlo. Pero ¿sabes una cosa? Ese acto de cuerda floja se parece un poquito a la vida en general.
—¿De veras? —preguntó Braulio—. ¿A qué te refieres?
—Bueno, el hombre en los hombros del otro estaba poniendo toda su confianza en la habilidad de su compañero para caminar seguro por esa cuerda, ¿cierto?
Braulio asintió.
—Sí, pero ese hombre no pudo hacerlo. Si la red no los hubiera atrapado, ¡hubieran muerto!
—Bueno, todos nos parecemos a ese hombre que confió en su compañero —explicó su padre—. Todos ponemos nuestra confianza en alguien o en algo. Algunos ponen su confianza en el dinero o en sus trabajos. Otros ponen su confianza en otras personas para les ayuden en los tiempos de dificultad. Pero, cuando esas cosas fallan… bueno, muchas veces ocurren tragedias.
—Eso se parece a lo que nos enseñó mi maestra de la escuela dominical en la iglesia, la semana pasada —comentó Braulio—. Ella dijo que siempre deberíamos confiar en Jesús para que cuide de nosotros, porque Él nunca falla.
—Correcto —aseguró papá—. Todos afrontamos dificultades e incluso tragedias en la vida, pero solo Jesús puede salvarnos del pecado y darnos vida eterna. Por eso podemos confiar en que Él nos sostendrá en medio de los problemas de la vida. Cuando ponemos nuestra esperanza y confianza en las cosas de este mundo, o incluso en otras personas, estas nos defraudarán. Pero Jesús jamás nos fallará.
Richard S. Maffeo
JESÚS ES DIGNO DE CONFIANZA
VERSÍCULO CLAVE: Salmo 20:7
ALGUNOS CONFÍAN EN CARROS Y OTROS EN CABALLOS, PERO NOSOTROS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR NUESTRO DIOS CONFIAREMOS.
¿En quién o en qué pones tu confianza? ¿Tu familia o amigos? ¿En el dinero? ¿En que te vaya bien en la escuela y tener un trabajo algún día? Esas cosas definitivamente ayudan en la vida, pero no puedes confiar por completo en ninguna de ellas. La gente comete errores y el dinero y los trabajos se pueden perder. Jesús es el único que nunca fallará, ahora y por la eternidad. Pon toda tu confianza en Él. (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).