Trasplantes

Aída movió una flor a su nuevo lugar en el jardín y cuidadosamente amontonó tierra a su alrededor.  La niña recordó cuánto cuidado ella y su madre habían tenido al trasplantar flores en ocasiones anteriores.  Aún así, no todas habían sobrevivido, así que lo iban a intentar otra vez.

“Espero que ahora sí les vaya bien a las flores”, señaló mamá.  “Asegurémonos de que tengan suficiente agua y abono cuando lo necesiten”.

Aída asintió.  “Ricardo dice que a él le gusta cuidarlas, pero si va a quitar las malas hierbas aquí, espero que tenga más cuidado”, comentó con tristeza.  “Cuando trasplantamos las flores antes, hubiera sido de mucha ayuda que Ricardo no hubiera arrancado algunas plantitas junto con la maleza”.

“No fue solo Ricardo”, aseguró la madre.  “Algunas de las flores hubieran muerto de todas maneras.  Es más difícil trasplantar exitosamente a algunas plantas que a otras”.

“Supongo que tienes razón”, expresó Aída al terminar con la última plantita.

La niña y su mamá guardaron sus herramientas y después se sentaron en las gradas de la entrada de la casa.  “En verdad les está yendo bien, considerando que han tenido tantos problemas”, opinó la madre.

Aída levantó una ceja.  “¿Esas flores?”, preguntó sorprendida.

“¡No!”  Mamá rio.  “Me refiero a los chicos que acogimos, a Ricardo y a Benjamín”.  Los dos hermanos se habían unido poco tiempo atrás a la familia de Aída.  “De hecho, hay muchos trasplantes de ese tipo”, dijo la madre, pensativa.  “Es difícil sacar a estos chicos de sus propios hogares para moverlos a otra familia.  Necesitan muchos cuidados especiales.  Tú eres de gran ayuda, hija”.

Aída se sacudió un poco de tierra que tenía en las rodillas.  “Pero todavía hay veces en que no sé qué hacer por ellos”, admitió.

“Solo sigue ayudándolos a que se sientan en casa y comunícales que los amamos”, respondió mamá.  “Recuerda que Dios es el único que puede hacer que los trasplantes florezcan… ya sean niños o flores.  Por sobre todas las cosas, asegúrate de orar todos los días por tus hermanos postizos que hemos acogido, continúa cuidándolos y mostrándoles el amor de Dios.  Él usará tus oraciones y tu bondad para ayudar a Ricardo y Benjamín para que crezcan donde el Señor los ha plantado”.

“Está bien”, aceptó Aída.  “Así lo haré”.  —KAREN R. LOCKLEAR

CUBRE A LOS DEMÁS CON ORACIÓN Y CUIDADOS

VERSÍCULO CLAVE: HECHOS 12:5

PEDRO ERA CUSTODIADO EN LA CÁRCEL, PERO LA IGLESIA HACÍA ORACIÓN FERVIENTE A DIOS POR ÉL.

¿Conoces a alguien que parece tener muchos problemas?  ¿Quisieras poder ayudar?  ¡Sí es posible!  Puedes mostrarles el amor de Jesús al ser paciente con esa persona y tratarla con bondad.  Por sobre todas las cosas, puedes orar por él o por ella.  Dios actúa cuando Sus hijos oran.  Aprende el versículo clave de hoy y recuerda que Dios, quien respondió las oraciones de la iglesia por Pedro, también te escucha cuando oras.

Clave de Hoy
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