Solos en casa

“Miqueas”, le llamó su madre, “es hora de cenar.  Ponle pausa a tu juego y baja”.

Cuando el niño entró arrastrando los pies en la cocina, sus ojos estaban hinchados y rojos.  Su mamá lo miró de arriba abajo.  “Miqueas, has pasado mucho tiempo a solas en tu habitación esta semana.  ¿Está todo bien?”

Miqueas se encogió de hombros.  “No hay nadie con quien hablar, así que solo me paso en mi juego”.

“Sé que la distancia social hace que sea más difícil pasar tiempo con amigos”, admitió la madre.  “Y a veces las llamadas por teléfono y los mensajes no son suficientes.  Puede ser más fácil solamente aislarnos, pero eso no es lo que Dios quiere para nosotros”.

“¿A Dios no le gusta que yo esté en mi habitación?”, preguntó Miqueas.

“No es eso… es que Él no quiere que estés solo.  Tener comunidad con otras personas es una parte importante de ser cristianos, y eso ha sido especialmente difícil los últimos meses”.

“Oh”, expresó Miqueas.  “Supongo que no me di cuenta de que estaba solo”.

“Es como tu juego”, explicó mamá.  “Usualmente estás en un equipo donde todos trabajan juntos para completar las misiones.  Pero si estás tratando de completar la misión por ti solo, es mucho más difícil con un solo jugador.  Puede ser frustrante si no tienes a tu equipo, y lo mismo sucede con tus colegas cristianos”.

“Pero ¿cómo puedo estar con otras personas si se supone que debemos tener distancia social?  La semana pasada quería que Braulio viniera de visita, pero sus padres dijeron que no”.

Su madre se quedó pensativa.  “Esa es la parte difícil, ¿cierto?  Bueno, algo que sí sabemos es que Jesús siempre está con nosotros.  Entonces, a pesar de que nos sentimos solitarios, la realidad es que jamás estamos solos de verdad.  Siempre podemos pasar tiempo con Él.  Pero Jesús también quiere que pasemos tiempo en comunidad con otros cristianos”.

“¿Con mi grupo de escuela dominical?”, preguntó Miqueas.

“Sí, ¡exactamente!  La iglesia primitiva también tenía un grupo realmente fuerte.  Todos vivían juntos y compartían lo que tenían unos con otros.  La comunidad era muy importante para ellos.  Sabían que tenían que demostrar el amor de Dios a las personas y animarse mutuamente en los tiempos difíciles”.

“Entonces, ¿cómo puedo tener comunidad ahora?”, preguntó Miqueas.

“Para comenzar, podemos agendar una video llamada con Braulio”, sugirió su madre.  “Y después podemos orar para que Dios nos muestre otras formas para crear comunidad en estos tiempos difíciles”.  —  NAOMI VROEGOP

VIVE EN COMUNIDAD

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 10:25 (NTV)

Y NO DEJEMOS DE CONGREGARNOS, COMO LO HACEN ALGUNOS, SINO ANIMÉMONOS UNOS A OTROS.

¿Has sentido soledad en los últimos meses?  Quizá hayas querido ir a la casa de algún amigo y no pudiste.  O tal vez un grupo al que perteneces no ha podido reunirse.  Cuando afrontamos desafíos, es importante que tengamos el amor y apoyo de nuestra comunidad cristiana.  A pesar de que no podamos reunirnos normalmente por el momento, todavía podemos animarnos unos a otros.  ¿De qué maneras puedes hacerte presente con tu comunidad en este día?

Clave de Hoy
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