Segunda oportunidad

“¡Mira lo que le hizo Elías a mi libro de matemáticas!”, exclamó furiosa Isabel.  “¡Lo arruinó!”  La niña se dirigió a su hermanito menor.  “¡No vuelvas a tomar mis libros!”

“Lo siento, Isabel”, expresó Elías con tristeza.  “Solo se rompió”.

“¡Los libros no se rompen solos!  Lo desgarraste.  No tuviste cuidado y ahora está destrozado”.  Isabel apuntó con el dedo a su hermano.  “De hoy en adelante, ¡deja en paz mis libros!”, gritó antes de ir a arreglarse para la escuela.

Esa tarde, su madre fue a visitarla en su habitación.  “Hija, ¿cómo te va con las tareas?  Hoy tenías un examen, ¿verdad?”

“Sí, pero a casi todos nos fue mal”, contestó Isabel.  “No entendimos bien los problemas, así que la señorita Núñez los explicó otra vez.  Vamos a tener otro examen mañana.  Ella nos dará una segunda oportunidad para subir nuestras calificaciones”.  La niña sonrió.  “La señorita Núñez es muy buena maestra”.

Mamá asintió.  “Me parece muy bien que les haya dado una segunda oportunidad”.  Entonces agregó.  “Estoy segura de que a Elías también le vendría bien una segunda oportunidad”.

Isabel se veía confundida.  “¿A Elías le toman exámenes en el jardín de niños?”

“Estaba pensando en tu libro de matemáticas.  Creo que él necesita una segunda oportunidad contigo”, explicó su madre.  “¿No te parece que fuiste muy dura con él?  Creo que él todavía no lo ha superado… hoy a estado muy callado”.

Isabel bajó la mirada.  “Es que me enoja tanto cuando él toca mis cosas sin pedirme permiso”.

“Lo sé”, aseguró su mamá.  “Él tiene que aprender a no hacerlo.  Pero Dios nos da segundas oportunidades todo el tiempo.  Jesús siempre nos perdona cuando pecamos, y debemos hacer lo mismo con los demás, incluso con los hermanitos menores”.

En ese momento, Elías entró en la habitación.  “Voy a ahorrar de mi mesada para comprarte un libro nuevo”, le dijo a su hermana.

Isabel miró fijamente su libro de matemáticas y negó con la cabeza.  “No tienes que hacer eso, Elías.  Sé que no lo rompiste a propósito y perdóname por ser tan dura contigo por eso”.  La niña sonrió a su hermano.  “Lo único que te pido es que no vuelvas a tocar mis libros de la escuela, ¿bueno?  Tengo otros libros que puedes mirar, pero trata de tener cuidado con ellos”.

“¡Está bien!”, afirmó Elías con una gran sonrisa.  “¡Tendré mucho cuidado!”  — BARBARA J. WESTBERG

PERDONA

VERSÍCULO CLAVE: COLOSENSES 3:13

SOPORTÁNDOSE UNOS A OTROS Y PERDONÁNDOSE UNOS A OTROS… COMO CRISTO LOS PERDONÓ, ASÍ TAMBIÉN HÁGANLO USTEDES.

¿Te habías dado cuenta de cuántas segundas oportunidades te ha dado Dios?  ¿Cuántas veces has hecho trampa, mentido o desobedecido?  ¿Cuántas veces has fallado a Dios de una forma u otra?  Sin embargo, cuando has confesado tu pecado a Jesús, Él siempre te ha perdonado.  ¿Estás guardando algún resentimiento porque alguien te hizo enojar?  Confía en que Jesús te ayudará a perdonar como Él.

Clave de Hoy
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