Quejitis aguditis

El oscuro cielo que cubría al campamento retumbaba con los truenos.  “¡Galletas con helados, todos congelados!”, exclamó Roberto, el consejero del campamento, por encima de los alborotados campistas.  Había llovido toda la semana y todos se estaban comenzando a poner inquietos.  “Para el próximo juego, necesitaré algunos voluntarios”, anunció.  Un montón de manos se levantaron.  “Tú y tú”, señaló Roberto, apuntando a los hermanos gemelos, Adrián y Carlos.

Los coros que gritaban “¡no es justo!” y “¡yo levanté primero la mano!” se hicieron oír entre los campistas.

“Muy bien, cambio de planes”, indicó Roberto.  “Creo que todos se están enfermando de quejitis aguditis.  ¡Se ha convertido en una epidemia!”

“¿Qué es una leopardemia?”, preguntó uno de los campistas más jóvenes.

“Epidemia”, corrigió Roberto.  “Es algo que se propaga… como el sarampión”.

“Guácala”, dijeron los campistas.

“Entonces es algo que primero debemos solucionar, ¿verdad?”, les preguntó Roberto.  Las cabecitas comenzaron a asentir.  “¿Quién recuerda el versículo bíblico lema para esta semana?”

Los gemelos levantaron sus manos.  “Háganlo todo sin quejas ni contiendas”, comenzó Carlos.

“Para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada”, continuó Adrián.  “En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento”.

“Síganme, todos”, ordenó Roberto, saliendo al aire libre.  Ahí señaló al cielo mientras el grupo se amontonaba en el aire fresco de la noche.  “¡Miren las estrellas!”

Al observar el centelleante cielo que se erigía por encima de ellos, murmullos de “¡guau!” y “¡qué genial!” se dejaron oír entre los campistas.

“Así quiere Jesús que brillen”, comentó Roberto, “aquí en el campamento, cuando vayan a casa, en la escuela, dondequiera que estén.  ¿Cómo creen que pueden hacerlo?”

“Supongo que una manera es recordar todo lo que Jesús ha hecho por nosotros, en lugar de quejarnos”, sugirió Carlos.

“Y que Él quiere que nos animemos unos a otros y seamos amables”, agregó Adrián.

“Correcto”, afirmó Roberto.  “Recuerden, si le pertenecen a Jesús, lo reflejarán a Él, así como estas estrellas en el cielo de la noche”.  El consejero hizo una pausa.

Todo estaba en calma.  El cielo era brillante.

“¡Escuchen!”, exclamó Adrián, de repente.  “¡El cielo dejó de tronar!”

Carlos sonrió.  “Y los campistas dejaron de quejarse”. – KELLY HOPE

NO TE QUEJES

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 2:14-15 (NVI)

HÁGANLO TODO SIN QUEJAS NI CONTIENDAS… USTEDES BRILLAN COMO ESTRELLAS EN EL FIRMAMENTO.

¿Te resulta fácil quejarte en lugar de amar y animar a otros?  Recuerda que los que confían en Jesús brillan como las estrellas que sobresalen en el cielo de la noche.  Cuando sientas los síntomas de la quejitis aguditis, recuerda que le perteneces a Jesús y confía en que Él te ayudará a reflejar Su luz.

Clave de Hoy
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