Pensamientos enredados

“¡Ay!”, se quejó Marisa una mañana, mientras pasaba el cepillo por su grueso cabello.

“Podrías cortarte el cabello, ¿sabes?, o hacerte trenzas por la noche”, le dijo su hermana mayor, Eleonora, quien estaba sentada en su cama con su Biblia.

“Bueno, ahora solo quiero desenredarlo”.  Marisa apretó sus dientes mientras halaba el cepillo.

“Déjame ayudarte”.  Eleonora tomó el cepillo y comenzó a trabajar en los nudos.  “Deberías tener brazos muy fuertes después de hacer esto tantas veces”, dijo mientras atacaba otra sección de cabello.  “¿Te estoy halando demasiado?”

“No más de lo que yo me halo”.

Después de unos minutos, Eleonora puso el cepillo encima de la cómoda.  “¡Así está bien!  Ahora me voy a desenredar mi cabeza para poder alistarme para ir a la escuela”.  Y tomó nuevamente su Biblia.

“¿A qué te refieres con desenredar tu cabeza?”, preguntó Marisa, mientras metía sus libros en su mochila.  “Tu cabello no se hace nudos como el mío”.

“Mi cabello no se hace nudos, pero mi mente, sí”, señaló Eleonora.  “A veces me preocupo demasiado por las cosas.  Luego tengo problemas para concentrarme en mis tareas de la escuela o en otras cosas que tengo que hacer durante el día”.

“Entonces, ¿cómo lo superas?”, preguntó Marisa.  “Un cepillo desenreda el cabello.  ¿Qué desenreda la mente?”

“La Biblia me ayuda.  Me aseguro de leer algunos versículos todos los días”, respondió Eleonora.  “Mis pensamientos se enredan si los dejo divagar por su cuenta, así como tu cabello, pero leer la Palabra de Dios me ayuda a recordar que Jesús me ama y murió por mí, y que Él promete que estará conmigo en toda situación.  Llenar mi mente con Su Palabra me ayuda a desenredar mis pensamientos”.

“Yo también debería intentarlo”.  Marisa colgó su mochila en su hombro.  “Pero mi bus llega muy temprano, así que funcionará mejor para mí si lo hago después de la escuela o antes de ir a la cama”.  La niña miró a su alrededor.  “¿Dónde está mi suéter?”

“Está allá”.  Eleonora señaló a una esquina.  “Tienes razón, Marisa.  Deberías tratar de leer algunos versículos de la Biblia todos los días. ¡Desenredar tus pensamientos es mucho más importante que desenredar tu cabello!”  – MIRIAM K. NOWAK

LLENA TU MENTE CON LA PALABRA DE DIOS

  VERSÍCULO CLAVE: SALMO 119:48

MEDITARÉ EN TUS ESTATUTOS [LA BIBLIA].

¿Tus pensamientos terminan enredados en ocasiones?  ¿Te preocupas por la escuela, por tus amigos o por lo que está pasando en tu hogar?  ¿Te cuesta orar y conectarte con Dios?  Toma tu Biblia y permite que las palabras de Dios hablen a tu corazón.  Ellas te recordarán todo lo que Jesús ha hecho por ti y cómo Él está obrando en tu vida.  Desenreda tus pensamientos al enfocarte en la verdad de la Palabra de Dios.

Clave de Hoy
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