Muchos dolores (Parte 2)

Su madre llevó a Noé un caldo caliente y gelatina de frambuesas para el almuerzo.

—Esto te aliviará tu garganta —indicó mientras se sentaba a su lado.

—Jesús entiende —leyó Noé mientras observaba una tarjetita pequeña que mamá había puesto en su bandeja—.  Mamá, ¿crees que Jesús se haya enfermado cuando vivió aquí en la tierra?

—Bueno, Él experimentó muchas cosas al igual que nosotros —aseguró su madre, tomando su Biblia y abriéndola en el libro de Mateo—.  Aquí, en el capítulo 4, dice que Jesús tenía hambre.  Eso es algo que experimentamos.

—Pero hoy no tengo hambre —dijo Noé con una sonrisa burlona.

—Hoy no, tal vez —afirmó mamá—.  Pero tendrás hambre cuando te sientas mejor.  ¿Crees que a Jesús le dio sed?

—Supongo que sí —contestó el niño—, porque le pidió a una mujer samaritana que le diera un poco de agua una vez, ¿no?  Y en la cruz también dijo que tenía sed.

—Correcto —dijo su madre—.  ¿Y cansado?  ¿Crees que Jesús se cansaba también?

—Bueno… una vez se quedó dormido en el barco durante una tormenta.  ¡Debe haber estado muy cansado!  A mí me costaría mucho dormir si estuviera en un barco agitado por esas grandes olas.

—Muy bien pensado —opinó su madre—.  Ahora, ¿crees que Él se haya puesto triste alguna vez?

—Sí, creo que sí —respondió Noé—.  Se puso triste cuando murió Lázaro.  La Biblia dice que Jesús lloró.  Mi maestro nos dijo que ese es uno de los versículos más cortos de la Biblia.

—Nuevamente estás en lo correcto —expresó mamá—.  Así que sabemos que hubo veces en que Jesús tuvo hambre, sed, cansancio y tristeza.  La Biblia no dice en ningún lugar que Jesús haya estado enfermo, pero sí dice que era como nosotros —ella hizo una pausa—.  Pero hay una manera en la que no era como nosotros.  ¿sabes cuál es?

—Eh… oh, ¡ya lo sé!  Nosotros pecamos, pero Jesús nunca pecó.

—¡Muy bien!  Él fue tentado a pecar, al igual que nosotros, pero nunca cedió a la tentación.  Debido a que nunca pecó, Jesús pudo tomar el castigo por nuestro pecado en la cruz, para que podamos ser salvos.

Noé asintió, pensativo.

—Entonces Jesús se parecía mucho a mí cuando era niño, y probablemente sí se enfermó algunas veces —el niño sonrió a su madre—.  Me alegra que Él entienda cómo me siento.  —  CAROLYN E. YOST

JESÚS TE ENTIENDE

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 2:17 (NTV)

ERA NECESARIO QUE EN TODO SENTIDO ÉL [JESÚS] SE HICIERA SEMEJANTE A NOSOTROS… ENTONCES PODRÍA OFRECER UN SACRIFICIO QUE QUITARÍA LOS PECADOS DEL PUEBLO.

¿Alguna vez te has preguntado si Jesús realmente te comprende y entiende tus problemas?  Jesús es Dios, pero tuvo que hacerse como nosotros para morir por nuestros pecados, así que también es humano.  Cuando estuvo en la tierra, Jesús experimentó las mismas necesidades y dificultades que tú.  Él entiende cómo te sientes.  Jesús sabe exactamente lo que estás pasando y le importas.

Clave de Hoy
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