Libre como un ave

“¡Quiero ir primero a ver a los animales de la selva!”, exclamó Andrés al entrar con su madre al zoológico.  Juntos pasaron de largo por las diferentes áreas donde habitaban animales salvajes en jaulas seguras, detrás de cercas o en pozos profundos.  Ellos vieron los lugares donde osos y leones tenían espacio para deambular.  Miraron las jirafas, elefantes y cebras.  Avanzaron a un recinto cercado donde admiraron un león de montaña acostado sobre una roca.  Pasaron tiempo en la casa de los simios, donde se entretuvieron con los actos entretenidos de los orangutanes y los monos araña.

Más tarde, cuando salieron del acuario, Andrés notó que había una jaula junto a la pajarera en la que habitaba un ave grande.  “¡Mira!  Es un águila calva, pero ¿qué está haciendo en esa jaula tan pequeña?  La mayoría de los animales tienen espacio suficiente para correr, nadar, volar o lo que hagan”.

Mamá apuntó a un letrero que había junto a la jaula, y Andrés se detuvo para leerlo.  “Dice que esta ave fue gravemente herida y tiene que quedarse en la jaula hasta que su ala sane”, le contó a su madre.  “Después la van a liberar para que vuele libremente”.  El niño frunció el ceño.  “Pobrecita.  No me gustaría vivir en una jaula pequeña, ¡ni siquiera por un tiempo!”

“A mí tampoco”, afirmó mamá, pensativa.  “Sin embargo, de cierta manera, tú y yo vivimos una vez en una jaula”.

Andrés miró a su madre, confundido.  “¿De qué estás hablando?”

“El pecado es como una jaula”, explicó su madre.  “Mantiene a las personas atrapadas y no podemos escapar de él por nosotros mismos.  La Biblia dice que los que están atrapados en sus malas acciones son esclavos del pecado.  Solo pueden vivir para satisfacer sus deseos egoístas”.

“Pero Jesús puede liberar a las personas del pecado”, aseguró Andrés.  “¡Él nos hizo libres!”

Mamá asintió.  “Ya no somos esclavos del pecado porque confiamos en Él.  Jesús nos da la libertad de apartarnos del pecado y hacer lo que es correcto”.

Andrés observó nuevamente la jaula.  “Cuando esta águila sea liberada, será un ave libre y volará en las alturas”.  El niño sonrió a su mamá.  “Es así como se siente ser libres del pecado”.  —KAREN E. COGAN

PERMITE QUE JESÚS TE HAGA LIBRE

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 8:36

ASÍ QUE, SI EL HIJO [JESÚS] LOS HACE LIBRES, USTEDES SERÁN REALMENTE LIBRES.

¿Estás atrapado en la jaula del pecado?  Tal vez te consideras una buena persona, pero la Biblia dice que cada uno de nosotros nació en esclavitud al pecado.  Muchas de las personas con las que habló Jesús eran buenas ante los ojos de otras personas, pero Él le dijo que eran pecadores que necesitaban ser libres.  Tú también necesitas ser libre.  Confía en Jesús para ser libre del pecado hoy mismo.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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