La verdadera oscuridad

—¿Cómo descubrieron esta cueva? —preguntó el papá de Ricardo al guía turístico antes de entrar al elevador que los llevaría a las profundidades de la Cueva de las Joyas.

—Es una historia interesante —respondió el guía—. En 1900, dos buscadores de oro oyeron cómo el viento soplaba a través de un agujero en las rocas. Cuando agrandaron el hoyo, encontraron una cueva llena de cristales brillantes. El Monumento Nacional de la Cueva de las Joyas se estableció en 1908 para proteger esta hermosa caverna.

El elevador se detuvo y todos salieron. Después de seguir por un sendero asfaltado, subieron y bajaron más de setecientos escalones. Ricardo estaba fascinado con los cristales coloridos que colgaban de las paredes de la cueva como si fueran carámbanos de hielo. Lejos de la luz, una profunda oscuridad envolvía las cavernas.

—Con más de 320 kilómetros explorados, la Cueva de las Joyas es una de las más largas del mundo, y todavía falta por explorar —les contó el guía cuando el grupo se detuvo en una de las cámaras—. En un momento apagaré las luces y verán cómo es la verdadera oscuridad.

«Qué bien», pensó Ricardo con el ceño fruncido. «Los guías turísticos siempre hacen eso… como si nunca hubiéramos visto la oscuridad antes». Pero cuando las luces se apagaron, Ricardo ahogó un grito. «Guau, esto es realmente oscuro», pensó. No podía ver sus dedos, aunque los puso frente a sus ojos. Era mucho más oscuro que la noche más oscura que él hubiera vivido. En su casa, durante la noche, podía al menos ver algunas sombras.

—Casi puedo sentir la oscuridad aquí —le susurró a su padre.

—Ahora voy a dejarlos aquí en la oscuridad mientras me voy a tomar un cafecito —dijo el guía.

Todos rieron de la broma, incluyendo Ricardo, pero sintió escalofríos al pensar en quedarse en esa oscuridad. De repente, recordó que su maestro en la iglesia dijo en clase que Jesús murió y resucitó para rescatar a las personas perdidas en la oscuridad del pecado.

«Guau», pensó Ricardo cuando el guía volvió a encender las luces. «Me alegra que nuestro guía solo estaba bromeando cuando dijo que nos dejaría en esta cueva tan oscura, pero estar en la oscuridad del pecado no es ninguna broma. Yo estaba en un lugar mucho más oscuro que este antes de conocer a Jesús. ¡Estoy tan feliz porque Él vino a rescatarme!».

LINDA WEDDLE

JESÚS ES LA LUZ DEL MUNDO

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 8:12 (PDT)

[JESÚS] DIJO: «YO SOY LA LUZ DEL MUNDO. EL QUE ME SIGUE NUNCA ANDARÁ EN LA OSCURIDAD, SINO QUE TENDRÁ LA LUZ QUE DA VIDA».

¿Estás perdido en la oscuridad… en la oscuridad del pecado? Solo hay una manera de salir de esa oscuridad. La Biblia dice que Jesús es la luz del mundo. Él es el único que puede salvarte del pecado y sacarte de las tinieblas para llevarte a la luz. Confía en que Él te rescatará de la oscuridad del pecado y te dará Su luz que da vida. (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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