La caja del gozo

Después de un largo día en el funeral de su abuelo, Emilia pasó la noche con su abuela para hacerle compañía.  A la mañana siguiente, encontró a su abuela sentada en el sillón con una enorme caja muy adornada.

—Esa es una caja muy linda —comentó Emilia, sentándose a su lado.

La anciana sonrió.

—Es mi caja del gozo.  Está llena de fotografías, tarjetas, cartas y otros recuerdos maravillosos que me traen gozo —la abuela le entregó a su nieta una foto.

—¿Y mi fotografía de bebé está ahí?

—¡Por supuesto!  ¡Y tengo muchas fotos tuyas más!  Cuando tu abuelo y yo nos casamos, comenzamos a guardar estos recuerdos.  A veces abríamos la caja para ver su contenido y acordarnos de los momentos especiales.  Ahora que el abuelo se ha ido con Jesús…

—Tu caja del  gozo te ayuda a recordar, ¿verdad?

—Sí, pero es más que eso.  Me hace acuerdo de las muchas bendiciones que el abuelo y yo compartimos, y del gozo de esas bendiciones —la abuela hizo una pausa para secarse una lágrima—.  Pero lo más importante es que me ayuda a enfocarme en Aquel que nos da todo este gozo: ¡Jesús!

—Abuela, yo también quiero una caja del gozo.  ¿Podrías regalarme una foto tuya y del abuelo para ponerla en mi caja?

—Claro que sí.  Tengo una caja que será perfecta, y mi cajón de manualidades tiene todos los implementos de decoración que necesites.

La abuela sacó una caja del armario mientras Emilia elegía los materiales que quería para decorarla.

—Abuelita, ¿el gozo es lo mismo que la felicidad?

—Esa es una excelente pregunta.  Piénsalo de este modo: la felicidad depende de lo que suceda en tu vida.  Por ejemplo, ¿cómo te sentirías si recibieras exactamente lo que querías por tu cumpleaños?

—¡Estaría muy feliz!

La abuela asintió.

—Pero el gozo no depende de las circunstancias ni de lo que sucede.  El gozo depende de Jesús.

—Entonces, aunque esté triste, ¿todavía puedo tener gozo?  —preguntó la niña.

—Correcto.  Estamos tristes porque tu abuelo ya no está aquí con nosotras.  Pero aun en los momentos más difíciles, todavía podemos tener la paz y el gozo de Jesús en nuestros corazones, porque sabemos que Él nos ha salvado y nos ha dado vida eterna.  La Biblia nos dice en Nehemías 8:10 que el gozo del Señor es nuestra fortaleza.

—¡Abuela, voy a escribir ese versículo en mi caja del gozo ahora mismo, para no olvidarme nunca de eso!

LYNDA BOUCHER

EL GOZO DEPENDE DE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: HABACUC 3:18

CON TODO YO ME ALEGRARÉ EN EL SEÑOR, ME REGOCIJARÉ EN EL DIOS DE MI SALVACIÓN.

¿Cómo reaccionas cuando afrontas momentos difíciles en tu vida?  A pesar de que sientas tristeza o lamento porque te sucedió algo malo, todavía puedes regocijarte.  El gozo viene de Jesús, y si Lo conoces como tu Salvador, Él te ofrece Su gozo, paz y consuelo durante los tiempos de dificultad.  Encuentra tu gozo en Jesús mientras confías en Él y recuerdas Su promesa de cuidar siempre de ti.

Clave de Hoy
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