Flores marchitas (Parte 2)

Mientras Greta y Helga caminaba a la casa de una amiga, vieron unas flores silvestres amarillas junto al camino.  “Parecen las flores que la señora Clavijo solía tener en su jardín antes que su enfermedad no le permitiera cuidarlas”, comentó Greta.

Helga asintió.  “Estoy segura de que le gustaría ver otra vez esas flores tan lindas.  Llevemos algunas”.

“¿Qué tal si esperamos hasta la próxima semana?”, preguntó Greta.  “Si vamos ahora, no nos quedará mucho tiempo para jugar con Melania”.

Helga frunció el ceño.  “¿Recuerdas lo que sucedió con las flores que recogimos ayer?  ¿Y qué nos dijo mamá sobre eso?”

“Por supuesto que me acuerdo”, contestó Greta.  “Las flores se marchitaron y mamá dijo que, si postergamos las cosas, algo podría evitar que las hagamos más adelante”.  La niña sonrió a su hermana.  “Está bien, ¡llevemos estas flores para la señora Clavijo ahora mismo!”  Entonces las niñas recogieron las flores y las llevaron a la anciana.

“¡No puedo creer que ustedes hayan venido a visitar a una anciana como yo!”, exclamó la señora Clavijo.  “¡Gracias!”  La mujer tosió en su manga.  “No sé mucho sobre Dios, pero estoy segura de que Él las envió acá.  Me estaba sintiendo tan sola”.

Cuando las niñas le contaron a su madre sobre su visita, ella también decidió ir a visitar a la señora Clavijo.  Cuando regresó, mamá tenía una gran sonrisa en su rostro.  “Conversé con la señora Clavijo sobre Dios, ¡y ella decidió poner su confianza en Jesús como su Salvador!”, lee contó.  “Estaba tan feliz de que ustedes hayan ido a visitarla, que le hicieron pensar en Dios.  Hizo muchas preguntas y luego oró conmigo”.

Greta y Helga se miraron, asombradas.  “¡Qué genial!”, señaló Helga.

Un par de días después, mamá tenía una noticia muy triste cuando Greta y Helga se sentaron a la mesa para desayunar.  “Hijas, la señora Clavijo falleció anoche”, les contó.  “Había estado enferma por mucho tiempo y su corazón finalmente dejó de latir”.

Las niñas estaban muy afectadas.  “Me alegra que la hayamos visitado”, aseguró Greta, “y me alegra más que haya confiado en Jesús cuando la visitaste, mamá”.

“A mí también”, afirmó Helga.  “Si hubiéramos esperado, ¡había sido demasiado tarde!”  —  SHERRY L. KUYT

NO ESPERES PARA HACER EL BIEN

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 3:27

NO NIEGUES EL BIEN A QUIEN SE LE DEBE, CUANDO ESTÉ EN TU MANO EL HACERLO.

¿Hay algo que sabes que deberías hacer y que has estado postergando?  A lo mejor has sentido la necesidad de ayudar a uno de tus padres o vecinos, enviar una nota amigable al niño nuevo en la escuela o agradecerle a alguien por ayudarte.  Si Dios pone un pensamiento en su mente de algo que deberías hacer, ponte manos a la obra.  ¡Hazlo ahora!  Mañana podría ser demasiado tarde.

Clave de Hoy
0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published.