Escucha, aprende y crece

—¿Cuándo podrá Renán jugar a la pelota conmigo? —preguntó Lucas mientras subía al automóvil después de visitar a su nuevo primito recién nacido—.  Es muy chiquito.

—Pero es más grande que mis muñecas —observó la hermana menor de Lucas, Gracia.

Papá rio.

—Falta mucho tiempo para que Renán pueda lanzar una pelota.  Debemos ser pacientes con los bebés y darles tiempo para crecer.

—¿Sabían que los bebés humanos se tardan más en crecer que la mayoría de los animales? —preguntó su madre mientras se dirigían a la casa.

—Por ejemplo, los potros pueden empezar a correr pocas horas después de nacer.

—¿Y recuerdan los perritos que tuvo Ginger el año pasado? —preguntó su padre—.  Los cachorritos ya están lo suficientemente grandes como para dejar a su madre cuando tienen tan solo seis u ocho semanas de vida.

Mamá asintió.  —Los bebés humanos necesitan de sus padres mucho más tiempo.

—Me alegra que ya puedo jugar a la pelota —opinó Lucas.

—Pero todavía no eres adulto —le dijo Gracia—.  Te falta ser mucho más grande.

—¿Sabían que los cristianos bebés también necesitan tiempo para crecer? —preguntó su padre.

—¿Qué es un cristiano bebé? —preguntó Gracia.

—Bueno, un bebé es alguien que nació hace poco, y Jesús dijo que debemos nacer de nuevo —respondió papá—.  Eso significa confiar en Él para nos salve y nos haga personas nuevas.  Entonces, el año pasado, cuando pusiste tu confianza en Jesús para que te salve, Gracia, naciste de nuevo.  Te convertiste en una cristiana bebé, así como Renán es un bebé humano.

—¿Y yo ya soy un cristiano adulto? —preguntó Lucas.

—Todavía no —contestó su padre—.  Todavía necesitas que personas como tu mamá o yo te enseñemos sobre Jesús y lo que Él dice en la Biblia, para guiarte en cómo vivir para Él.  De hecho, incluso cuando llegamos a ser cristianos maduros, debemos seguir creciendo de todas maneras.  Cuando aprendemos más acerca de Jesús a través de Su Palabra y Lo vemos obrar en nosotros y en las vidas de los demás, crecemos en nuestra relación con Él.

—¿Así como el abuelo sabe más sobre trenes que cualquier otra persona porque ha trabajado con ellos y los ha estudiado por tanto tiempo, pero quiere seguir aprendiendo sobre trenes? —preguntó Lucas.

—Exactamente —afirmó papá—.  Aun cuando nos convertimos en cristianos maduros, Dios sigue ayudándonos a crecer para que seamos cada vez más como Jesús.      —  REBEKAH BURKHOLDER

SÉ UN CRISTIANO QUE CRECE

VERSÍCULO CLAVE: 2 PEDRO 3:18

CREZCAN EN LA GRACIA Y EL CONOCIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO.

¿Eres un cristiano que crece?  ¿Sabes más sobre Jesús de lo que sabías cuando le entregaste tu vida?  ¿Lo amas más y deseas seguirlo en todo lo que haces?  No quieres ser un bebé humano toda tu vida, y tampoco deberías querer quedarte como un bebé cristiano.  Sigue conociendo mejor a Jesús, mientras caminas con Él a lo largo de tu vida, y confía en que el Señor te ayudará a crecer.

Clave de Hoy
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