En Sus manos

Jacinta y su mamá estaban sentadas en la mesa de la cocina mientras el sol de la mañana les brindaba sus rayos que entraban por la ventana.  ¡PUM! Las dos gritaron cuando algo se chocó contra el cristal. 

El hermano de Jacinta, David, entró corriendo.  “¿Qué pasó?”  Todos miraron por la ventana.

“Oh, ¡pobrecito!”  Jacinta apuntó a un petirrojo que todavía yacía en la nieve.  David deslizó la puerta de cristal y mamá se agachó para recoger con delicadeza al ave.

“¡Está vivo, niños!  El pobrecito debe haberse asustado por toda esta nieve a estas alturas del año.  Tengámosle aquí hasta que le pase el espanto”.

Jacinta y David tomaron turnos para sostener al petirrojo, manteniéndolo abrigado, acariciando suavemente sus plumas.

“¿No les parece genial sentir su corazoncito latir debajo de todas esas plumas?”, preguntó mamá.

“Sí, ¡es tan liviano!”, exclamó Jacinta, maravillada.

“Debe haberle dolido mucho golpearse así de fuerte contra la ventana”, observó David.  “¡Qué bueno que hayamos estado aquí para ayudarlo!”

Unos minutos más tarde, el petirrojo sacudió su cabeza, trinó  y salió volando al árbol más cercano”.

“¡Hurra!  ¡Ya puede volar!  ¡Está bien!”  Los niños se alegraron cuando su madre los llevó adentro de la casa para que se lavaran las manos.

“Verlos sostener al petirrojo en sus manos me recordó de cómo Dios nos sostiene”, les dijo mamá.

“Pero ¿cómo fue que Dios permitió que se chocara contra la ventana y se lastimara, en primer lugar?”, preguntó David con el ceño fruncido.

Mamá abrazó a sus hijos.  “Porque vivimos en un mundo pecaminoso y roto, entonces a todos nos suceden cosas malas, pero Dios nos ve.  Él tiene el control de todo y siempre estamos en Sus manos.  ¿Sabían que hay un versículo en la Biblia que dice que Dios ve y conoce a cada gorrión que cae al suelo?”

“¡Así como vio a nuestro petirrojo y nos permitió rescatarlo!”, afirmó David.

La madre despeinó cariñosamente el cabello de David.  “El pasaje dice después que no debemos tener miedo porque valemos más que muchos gorriones para Dios.  Él nos ama tanto que envió a Su Hijo para salvarnos del pecado y del quebranto, y para darnos vida eterna.  Aun cuando suceden cosas malas, Jesús promete estar con nosotros.  ¡Él nos sostendrá, pase lo que pase!”  –          SAVANNAH COLEMAN

DIOS TE SOSTIENE EN SUS MANOS

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 10:31

NO TEMAN; USTEDES VALEN MÁS QUE MUCHOS PAJARILLOS.

¿Alguna vez te has visto paralizado por el miedo o el dolor?  ¿Te preguntas por qué Dios permite que ciertas cosas sucedan en tu vida?  Jesús nunca nos prometió una vida libre de problemas, pero sí nos promete que siempre estará con nosotros.  Él te salvó para que puedas tener vida eterna con Él,  nunca te dejará.  Nada puede separarte de las manos amorosas de Jesús.

Clave de Hoy
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