El viaje de la banda

El viaje de la banda de la escuela estaba por terminar y los estudiantes de la Escuela Cristiana de la Gracia se estaban preparando para volver a casa.

—Tocar música en diferentes lugares de la ciudad fue realmente genial —opinó Elisa—.  Quedarnos en este hotel también estuvo increíble.

—Me voy a llevar un recuerdo a casa, para recordar toda la diversión que tuvimos —comentó Mónica mientras empacaba una toalla que tenía bordado el nombre del hotel—.  ¿Por qué no te llevas tú también una? —la niña le lanzó una toalla a su amiga.

Elisa tuvo dudas por un momento.  Luego se encogió de hombros.

—Bueno, estoy segura de que no echarán de menos una toallita.

Pero durante el viaje de regreso, otros estudiantes hablaron sobre las cosas que habían tomado… y hecho.

—¡Anoche tuvimos una pelea de almohadas! —les contó Sergio a Elisa y a sus amigas—.  Casi nos atrapan cuando el señor Peláez vino a ver cómo estábamos.  ¡Escondimos las sábanas rasgadas y una lámpara rota justo a tiempo!

La semana siguiente, el director de la banda se veía muy serio cuando se paró frente a la clase.

—Pude conocer al señor Mirza, el gerente de nuestro hotel, cuando nos hospedamos ahí —declaró el maestro—.  Él vino a oírnos tocar en uno de nuestros conciertos y después me hizo algunas preguntas sobre el cristianismo.  Le hablé sobre Jesús y he estado orando por él —el señor Peláez hizo una pausa y sacó su celular del bolsillo—.  Quiero compartirles un correo electrónico que recibí de su parte.

Mientras el maestro leía la carta del gerente del hotel, el salón de la banda fue quedando cada vez más en silencio.  El correo electrónico mencionaba cosas faltantes y habitaciones destrozadas.

—En su nombre enviaremos nuestras disculpas y pagaremos por las cosas que faltan y por los daños hechos al hotel —aseguró el señor Peláez—.  Pero no podemos pagar por el daño hecho a su reputación, al buen nombre de nuestra escuela o al nombre del Señor —hubo un profundo silencio y entonces el maestro agregó—: Sus instrumentos tocaron una bella música, pero las notas que entonaron algunas de sus acciones estuvieron muy desafinadas.  No sonaban para nada como Jesús, quien los salvó por Su gracia y los llenó de Su amor. ¿Cuáles notas recordará el señor Mirza?  Ahora, si los que fueron responsables están en verdad arrepentidos y quieren arreglar las cosas, quédense después de la clase.

Cuando sonó la campana, Elisa y otros estudiantes se quedaron en sus asientos mientras todos los demás salían del salón.  —  JAN L. HANSEN

REFLEJA A JESÚS CON TUS ACCIONES

VERSÍCULO CLAVE: TITO 3:8 (NTV)

QUIERO QUE INSISTAS EN ESTAS ENSEÑANZAS, PARA QUE TODOS LOS QUE CONFÍAN EN DIOS SE DEDIQUEN A HACER EL BIEN.

¿Tienes cuidado de permitir que tus acciones apunten a las cosas buenas que Jesús ha hecho en tu vida?  Si eres cristiano, llevas el nombre de Cristo.  ¿Tus acciones honran ese nombre?  ¿Pueden las personas ver a Jesús en la forma en que hablas y te comportas?  Tus buenas obras no te salvan, pero si has sido salvado por Jesús, los actos de bondad y amor deberían ser parte de tu vida diaria.  Asegúrate de que tus palabras y acciones reflejen el buen nombre de Jesús.

Clave de Hoy
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