El prójimo de cerca y de lejos

El momento en que sonó la última campana Jenny envió un mensaje de texto a su madre, para ver si podía ir a tomar un helado después de la escuela.  Pocos segundos después obtuvo su respuesta.  “¡Yupi!  Sí puedo ir”, le contó a su mejor amiga, Emma.  “Mamá me recogerá a las cuatro”.

En la heladería, la cajera detrás del mostrador estaba luchando con su orden.  En un español muy malo, la muchacha repitió el pedido muy lentamente.  Ella usaba un pañuelo sobre su cabeza y Jenny pensó que a lo mejor acababa de llegar al país.

“¡No!”, exclamó Emma.  “¡La salsa de fresa va con el helado de vainilla y el caramelo caliente con el de chocolate!”  Se dirigió a Jenny y susurró lo suficientemente alto para que todos escucharan: “Todos lo saben”.

La cajera hizo un gesto de incomodidad antes de ponerse a preparar los pedidos.  Cuando finalmente salieron de la heladería con sus golosinas en la mano, Jenny se inclinó y le dijo a su amiga: “Creo que sí te oyó”.

“¿Y qué?”, gritó Emma.  “Lo más probable es que ni siquiera me haya entendido”.

Las niñas se reunieron con sus amigas, pero Jenny seguía pensando.  ¿Qué pasaría si su familia tuviera que mudarse de repente a otro país?  Sus conocimientos de francés no le ayudarían mucho en Japón o Estados Unidos.  ¡Sería difícil!

A las cuatro de la tarde, Jenny salió y notó que la cajera también estaba esperando.  Estaba muy ocupada, escribiendo un mensaje de texto.  “Guau, qué rápida es”, pensó la niña al observar cómo los pulgares de la muchacha volaban por la pantalla. 

Cuando su madre llegó, Jenny expresó un rápido “lo siento” a la muchacha al pasar a su lado antes de subirse al automóvil.

“¿Qué fue eso?”, preguntó mamá.  Jenny le contó toda la historia, incluyendo lo rápido que escribía el mensaje de texto.  “Fue muy amable de tu parte que hayas pedido perdón, a pesar de que no fuiste tú quien la trató mal”, afirmó la madre.  “Es interesante, ¿no crees?  En pocos segundos conseguiste el permiso para venir aquí.  ¿Qué tal si en esos pocos segundos la cajera les contó a sus parientes en Somalia o Sudán que las niñas de nuestro país son groseras?  ¿Qué tal si vio la cruz de tu pulsera y ahora cree que las niñas cristianas son groseras?”

Jenny meditó en esas palabras.  “Jesús dijo: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’, y con los teléfonos inteligentes, ¡todo el mundo es mi prójimo!”

“Y a pesar de que Jesús murió por todo el mundo, muchos no lo saben”, indicó mamá.  “Es por eso que debemos ser buenos prójimos con todos y ayudar a propagar el amor de Jesús en todo el mundo”.  —  SONJA ANDERSON

AMA A TU PRÓJIMO, EL QUE ESTÁ CERCA Y LE QUE ESTÁ LEJOS

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 13:3 (NVI)

ACUÉRDENSE… DE LOS QUE SON MALTRATADOS, COMO SI FUERAN USTEDES MISMOS LOS QUE SUFREN.

¿Sabías que tienes prójimos en todo el mundo?  Debido a que Jesús murió por gente en todo el mundo, todos los que están en la tierra son nuestro prójimo.  Además, dispositivos como las computadoras y los teléfonos inteligentes hacen posible que comuniquemos nuestras actitudes a más personas, como nunca antes.  Por eso es importante mostrar una actitud amorosa hacia toda la gente.  ¡Puedes ayudar a comunicar el amor de Dios a todo el mundo!

Clave de Hoy
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