El guardador

Leer: Salmo 121

—Me encanta ver a todos los animales —comentó Fabiola durante una visita que realizó al zoológico con sus compañeros de clase—, ¡pero los pingüinos son mis favoritos!  Se ven tan lindos cuando caminan tambaleándose en la tierra.  Y es mucho más divertido verlos nadar.  ¡Se ven como si estuvieran volando bajo el agua!

—¡Sí, pero aquí hace demasiado frío! —exclamó uno de los niños.

El guía les explicó que el área de los pingüinos tenía que mantenerse fría para que las aves se sintieran cómodas.

—Si no hiciera frío, los pingüinos se enfermarían y podrían morir por el cambio de clima —indicó.  Fabiola escuchó mientras él hablaba sobre todas las cosas especiales que hacían para mantener saludables a los pingüinos.

Esa noche, su padre leyó el Salmo 121 durante la cena.

—¿Te recuerdan esos versículos a los pingüinos? —le preguntó a su hija—.  Nos contaste que los guardadores en el zoológico les dan un cuidado especial.

Fabiola asintió.

—Sí.  Tienen que cuidar que el área de los pingüinos esté lo suficientemente fía y que coman ciertos alimentos… ¡y también tienen luces especiales!  Ellos saben cómo mantener las condiciones en el punto exacto, para que los pingüinos no se enfermen.

Papá sonrió.

—Este Salmo me recuerda que Dios hace lo mismo con nosotros.

—¿te refieres a que Él cuida que el clima no sea muy frío ni muy caliente? —preguntó la hermanita menor de Fabiola, Elena.

—Bueno, no dice que el clima nunca será más caliente o frío de lo que nos gustaría… ni tampoco que no habrá cosas peligrosas a veces, como tornados o huracanes —explicó su padre—.  Pero Dios tiene el control del medio ambiente y Él cuida de nosotros, aun cuando suceden cosas malas.

—Así que tenemos un guardador, igual que los pingüinos —afirmó Elena—.  Uno de los versículos de ese salmo que leíste dice que Dios es nuestro guardador, ¿verdad?

—Así es —aseguró papá—.  Él provee para cada una de nuestras necesidades, incluyendo la mayor necesidad de todas: salvación del pecado.  Él envió a Su Hijo, Jesús, a morir por nosotros, para que nuestras ofensas pudieran ser perdonadas y tengamos vida eterna con Él.  Podemos siempre confiar en que Él cuidará de nosotros, incluso cuando sucedan cosas malas.

—Sí —dijo Fabiola con un brillo en sus ojos—.  ¡Oye, papá, creo que deberíamos visitar más a los pingüinos para recordar esta verdad!  —  DEBORAH S. MARETT

DIOS ES TU GUARDADOR

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 121:3-5

NO SE ADORMECERÁ EL QUE TE GUARDA… NI DORMIRÁ… EL SEÑOR ES TU GUARDADOR.

¿Sabías que Dios es tu guardador?  Él cuida de ti.  Te provee el aire que respiras, así como los alimentos y el agua que necesitas para sobrevivir.  Dios también provee para tus necesidades espirituales.  El Señor envió a Jesús para salvarte y para que pudieras vivir con Él para siempre, y Él te llena con Su paz, esperanza y amor.  Aun cuando sucedan cosas malas, Dios está ahí, cuidándote.  Dale gracias por ser tu guardador.

Clave de Hoy
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