El cohete de Dios

Julián aseguró el motor de su cohete a escala en su lugar. Después tenía que conectar el sistema de arranque. El niño miró al otro lado del campo, donde su madre y su hermanita de dos años, Camila, alimentaban a los pollitos. Muy bien. Estaban lejos de la plataforma de lanzamiento. Su padre estaba cortando el pasto en el borde de la cerca, así que también estaba en una zona segura.

Las risitas de Camila se oían sobre el motor de la cortadora de césped y Julián sonrió. Su hermanita solía tomar sus cosas, pero a él no le importaba… mucho. Cuando se sentía impaciente, recordaba el cáncer. El niño tragó en seco al pensar en la cita que tenía Camila al día siguiente para la quimioterapia, y en cómo los médicos la pincharían nuevamente con agujas. Julián tomó el interruptor de encendido. Guardó una distancia segura con el cohete.

—¡Estoy listo para el lanzamiento! —le gritó el niño a su madre. Ella hizo un gesto con la mano y levantó su pulgar. Julián contó hasta cinco y… ¡ZUM! El cohete se elevó por los aires.

Cuando el paracaídas se abrió y el cohete empezó a bajar con piruetas, Julián trató de seguir su trayectoria, pero lo perdió de vista. «¿A dónde se fue?», se preguntó. «¿Tal vez está en algún lugar del campo de atrás? ¡Puede que nunca lo encuentre!».

El niño no se había dado cuenta de que su padre había apagado la cortadora de césped, pero papá se puso a correr por el campo, gritando:

—¡Yo lo tengo!

Después que cayó entre las hierbas altas, el padre levantó el cohete sobre su cabeza como un trofeo. Cuando terminaron de cenar, Julián le ayudó a su madre a lavar los platos.

—No quiero que Camila tenga la quimioterapia —comentó el niño—. Ella llora, se enferma y es terrible.

Mamá se veía triste.

—Lo sé.

—¿A Dios le importa?

Su madre le pasó un plato para que lo secara.

—Dios nos ve y a Él le importa. ¿Recuerdas cómo casi pierdes hoy tu cohete?

—Sí, pero papá lo atrapó.

—Aunque estabas siguiendo de cerca tu cohete, no pudiste ver dónde aterrizó. Pero tu padre sí lo vio. Dios nos ve, sin importar lo que estemos viviendo. Siempre está con nosotros.

Julián bajó la mirada y vio el plato que tenía en su mano.

—Pero Camila sigue enferma.

Las risas de la pequeña llenaban la pequeña casa y mamá abrazó a Julián.

—Camila es el pequeño cohete de Dios. Ella no se escapará de Su vista. Jesús está con tu hermanita, y con nosotros, incluso durante la quimio.

Julián recordó cómo su padre corrió detrás del cohete y se imaginó a Jesús corriendo detrás de Camila. Eso le hizo sonreír.

MAHALA VAN RUSSELL

DIOS TE VE

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 10:29 (NTV)

¿CUÁNTO CUESTAN DOS GORRIONES: UNA MONEDA DE COBRE? SIN EMBARGO, NI UN SOLO GORRIÓN PUEDE CAER A TIERRA SIN QUE EL PADRE LO SEPA.

¿Alguna vez te ha pasado algo malo? A veces cuando suceden cosas malas, nos enojamos con Dios o sentimos que Él nos ha abandonado. Cuando te sientas así, dile exactamente cómo te sientes. ¡Jesús puede con eso! Él te ama tanto que se hizo humano y experimentó cómo es nuestro sufrimiento. Jesús murió y resucitó para derrotar el pecado y la muerte. Él está con nosotros, pase lo que pase, y nos ha prometido que regresará algún día para hacer nuevas todas las cosas. Entonces seremos libres del pecado, de la muerte y del sufrimiento.

Clave de Hoy
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