El buen plan de Dios

Un sábado por la tarde, las hermanas gemelas Rebeca y Anita se dirigieron al parque. Era el lugar favorito de Anita para ir durante un día soleado. En la cima de una colina, Rebeca apretó con más fuerza el manillar de la silla de ruedes de su hermana. Si la soltaba, Anita terminaría bajando a toda velocidad por la vereda y aterrizaría en la ajetreada calle de abajo.

Cuando volvieron a bajar, cruzaron la avenida en el semáforo. Dentro del parque, Rebeca empujó a Anita por el sendero hacia el lago, donde las dos amigas de Rebeca las están esperando. Ambas niñas le dieron un gran abrazo a Anita. Rebeca y sus compañeras de clase tenían mucho de qué hablar. Lanzaron pan a los patos y practicaron flexiones de pecho en las barras del parque. Anita no podía acompañarlas, pero tenía una gran sonrisa y Rebeca sabía que ella le gustaba mirarlas jugar.

Cuando regresaron a su casa, mamá puso a Anita en su cama para estirarle sus piernas.

—Tomemos un poco de limonada y galletas de jengibre —sugirió cuando regresó a la cocina.

—¡Sí, por favor! —Rebeca sacó unas galletas y las puso en un plato—. Mamá, ¿por qué Dios creó a Anita para que no pudiera jugar ni hablar? ¡No es justo!

Su madre se sentó.

—Tienes razón. No es justo. Pero hasta que Jesús regrese, este es un mundo roto. Con frecuencia no podemos cambiar las cosas malas que nos pasan, aunque queramos. Pero Dios siempre es bueno y justo, y Él está trabajando en Su plan para arreglar nuestro mundo roto a través de Su hijo, Jesús. Tenemos que confiar en Su plan.

Rebeca bajó la cabeza.

—Pero somos gemelas y ella no puede hacer las mismas cosas que yo. Odio eso.

—Lo sé —afirmó su madre—. Un día Jesús hará que Anita pueda hablar y caminar. Hasta entonces, Él seguirá amándola y cuidando de ella. Una forma en que Dios lo hace es a través de la familia que Él le ha dado, una familia que la ama y la ayuda en sus dificultades. El Señor te puso en la vida de Anita para que crezcas a su lado y ayudes a poner una sonrisa en su cara… y para que ella pueda poner una sonrisa en la tuya.

Rebeca pensó por un momento.

—¿Sabes, mamá? ¡Creo que Anita nos ayuda tanto como nosotros la ayudamos a ella!

Su madre la abrazó con fuerza.

—¡Ese es el plan de Dios!

BONNIE CARR

CONFÍA EN EL PLAN DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 8:18 (PDT)

TENEMOS QUE SUFRIR AHORA, PERO ESOS SUFRIMIENTOS NO SON NADA COMPARADOS CON TODA LA GLORIA QUE VAMOS A RECIBIR DESPUÉS.

¿Te preguntas por qué le suceden cosas malas a la gente? ¿Por qué algunas personas con ciegas o sordas o no pueden caminar o hablar? Dios creó un mondo perfecto, pero este quedó roto a causa del pecado. Jesús murió para pagar por nuestros pecados, y cuando Él regrese, restaurará la tierra para que vuelva a ser como Él la creó y les dará cuerpos perfectos a los cristianos. Hasta que llegue ese día, el Señor quiere que nos amemos y ayudemos unos a otros. Confía en que Él llevará a cabo Su buen plan.

Clave de Hoy
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