Descanso obligatorio

 Elías entró cojeando en la casa, seguido por su padre.  “¡Muletas!”, exclamó su madre.  “¿Qué dijo el médico?”

“Mi pie está fracturado”, respondió Elías.  “Se me acabó la temporada de béisbol.  ¡El  verano no debería comenzar así!”

“El doctor dijo que debe mantener el pie levantado.  No puede asentarlo hasta la próxima cita”, comentó papá.

“Voy a traer unas almohadas”, dijo mamá.  “Vamos a acomodarte en el sillón”.

Un par de horas después de jugar videojuegos, Elías se dio cuenta de que no se divertía.  Se sentía cansado, le dolía el pie y no podía dejar de pensar en lo injusta que le parecía la situación.  El niño cerró sus ojos.  “¿Por qué tenía que pasarme esto, Señor?”, preguntó.

“Elías, despierta”, susurró su madre.  “Juan vino a visitarte”.

“¿Cómo estás?”, preguntó Juan después que la mamá salió de la habitación.  “A nuestro equipo le va a hacer mucha falta tus lanzamientos”.

“A mí me va a hacer falta jugar a la pelota”, admitió Elías.  “Esto no es lo que había planeado”.

“Sí, es un descanso obligatorio”, comentó Juan con una sonrisa.

Elías torció los ojos.  “No me pareció graciosa tu broma”.

“¿Te acuerdas del último invierno, cuando me resfrié justo antes de nuestra visita al planetario?”, preguntó Juan.

Elías asintió.  “Te compré ese libro de las estrellas y planetas para animarte”.

“Sí”, señaló Juan.  “Estaba muy triste.  Pero luego me di cuenta de que tenía que dejar de sentir lástima de mí mismo y, en vez de eso, confiar en que Jesús está conmigo y hacer las cosas a Su manera.  Cuando me sentí mejor, mi mamá me llevó al planetario.  No era como yo lo había planeado, pero mamá y yo la pasamos muy bien”.

“Eso me recuerda el versículo que aprendimos la semana pasada en la iglesia, sobre cómo Dios hace que todo coopere para bien”, indicó Elías.

“Así es”, afirmó Juan.  “También cuando Jesús oró: ‘Que se haga Tu voluntad’, antes de morir en la cruz”.

Los niños se quedaron en silencio por un minuto.  Entonces Juan sacó algo de su mochila.  “Te traje una cosa”.

Elías rio cuando Juan le entregó el libro de estrellas y planetas.  “Gracias”, expresó.  “Y gracias por las palabras de ánimo.  A pesar de que no voy a jugar béisbol este verano, ¡sé que Dios se encargará de todo!”  —  LYNDA BOUCHER

CONFÍA EN EL PLAN DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 8:28

SABEMOS QUE PARA LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS COOPERAN PARA BIEN.

¿Alguna vez has tenido una decepción porque las cosas no salieron como habías esperado y planeado?  Todos hemos tenido veces en que las cosas no parecían salir bien.  Pero Jesús siempre tiene el control y usa las dificultades en nuestras vidas para hacernos más como Él.  Cuando las cosas no salen como esperas, confía en que Jesús estará contigo y hará que todo coopere para bien.

Clave de Hoy
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