Convertirse en fósiles

Amir entró corriendo a la casa y arrojó sus libros.  “¡Mira esto!”, dijo, sosteniendo un hueso fosilizado.  “Mi maestra dijo que podía pedirlo prestado para mostrárselo al abuelo.  ¿Se lo puedo enseñar hoy?”

La mamá sonrió.  “Iremos al asilo de ancianos después de la cena”.

“La señora Páez dice que solo un hueso entre millones se convierte en fósil”, le informó Amir a su madre.  “Debe ser enterrado en los minerales adecuados.  Mientras el hueso se descompone, los minerales se absorben por los poros y poquito a poquito reemplazan al hueso hasta que ya no queda más masa ósea, solo una fuerte roca de minerales”.

“¿En serio?  Al abuelo le encantará escuchar de eso”, indicó la mamá.  “Estoy segura de que a su vecino, el señor Gómez, también le gustaría ver ese fósil y saber más de él”.

“Lo dudo”, opinó Amir.  “A él no le gusta nada… ni nadie.  ¡Es demasiado gruñón!”  Amir puso el fósil en la mesa.  “Sé que está viejito, pero el abuelo no es así de cascarrabias, y es incluso más viejo que el señor Gómez”.

Mamá se quedó pensativa un momento.  “El abuelo se parece mucho a ese fósil”, señaló.

Los ojos de amir se abrieron como platos.  “¡Pero no es tan viejo!”

Mamá se rio.  “Me refiero a que, puesto que el abuelo conoce a Jesús, la bondad y amor de Dios fueron absorbidos por su corazón en el transcurso de su vida.  Del mismo modo que los minerales llenaron y reemplazaron los materiales que originalmente se encontraban en el fósil, el Espíritu Santo llenó al abuelo con amor, gozo, paz, con todas las cosas buenas.  Ahora que ya está viejito se ha vuelto débil, cansado y ha empezado a olvidarse las cosas, pero el Espíritu de Dios es evidente en él”.

“¿Y no está en el señor Gómez?”, preguntó Amir.

“Parecería que no”, respondió su madre.  “Hasta lo que sabemos, el señor Gómez nunca ha confiado en Jesús como su Salvador.  Nunca ha admitido su pecado ni ha permitido que la bondad de Dios reemplace su viejo hombre”.

Amir tomó el levantó el fósil.  “Quizá debería mostrárselo al señor Gómez, como me dijiste”.  El niño miró a su mamá.  “Deberíamos contarle cómo Jesús nos cambia, así como los minerales cambian los huesos, y asegurarle que no es muy tarde para él”.

“Sí”, respondió mamá.  “Dios todavía puede obrar un milagro en su vida”.  HEATHER TEKAVEC

JESÚS NOS TRANSFORMA

VERSÍCULO CLAVE: 2 CORINTIOS 4:16 (NVI)

AUNQUE POR FUERA NOS VAMOS DESGASTANDO, POR DENTRO NOS VAMOS RENOVANDO DÍA TRAS DÍA

¿Has sido fosilizado por Jesús?  ¿Su bondad y Su amor han sido absorbidos en tu corazón y reemplazado tu viejo ser pecaminoso?  Cuando confías en Jesús, Él te cambia, de modo que dejas un viejo hueso en descomposición para convertirte en un fósil fuerte.  A pesar de que nuestros cuerpos envejecen y se debilitan, tenemos vida eterna con Jesús, y Su Espíritu obra en nuestras vidas para hacernos más como Él.  ¡Pon tu confianza en Él hoy mismo!  (Presiona aquí para que leas sobre las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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